La calidad es algo más que una simple inspección final: se organiza desde las fases anteriores hasta las posteriores de la producción, con requisitos que van mucho más allá de los puramente reglamentarios. En JJA, este enfoque se basa en normas comunes para las numerosas referencias de productos, la adaptación a los usos y mercados y la integración de la sostenibilidad desde la fase de diseño del producto.

En todos los sectores, la calidad ya no se limita al cumplimiento de la normativa o al control de final de línea. Abarca una amplia gama de dimensiones, como la seguridad, el rendimiento y la durabilidad. Para las empresas, la calidad es una cuestión estratégica en sí misma, porque determina la satisfacción del cliente, la gestión del riesgo y la solidez del modelo de negocio. 

La calidad se convierte en algo verdaderamente estratégico cuando se mantiene a lo largo del tiempo, en grandes volúmenes, sin diluirse. Es un reto diario para nuestros equipos: gestionar una gama de productos de unos 20.000 artículos, con una gran variedad de materiales, usos, procesos de fabricación y perfiles de proveedores.

Esta diversidad de referencias modifica la escala de gestión. Con una gama homogénea, las normas son más sencillas. Con una gama amplia y heterogénea como la nuestra, la calidad debe seguir siendo constante a pesar de la gran variedad de tipos de productos y procesos industriales. Por eso hemos estructurado nuestro sistema en torno a normas comunes y herramientas de gestión compartidas. 

Nuestra organización se basa en un principio sencillo: establecer firmemente los fundamentos, y después afinarlos en función del uso del producto, los riesgos identificados y las expectativas de nuestros clientes y consumidores. En la práctica, los planes y especificaciones de calidad sientan las bases, mientras que la automatización de una parte del proceso de control permite a nuestros equipos centrar su experiencia en los puntos sensibles.

 

El mismo nivel de exigencia en todos nuestros mercados

A esta complejidad se añade otra realidad: la diversidad de expectativas de los clientes, para los que nos esforzamos por mantener el mismo nivel de exigencia. Este es también un factor decisivo en nuestra estrategia de desarrollo internacional: mantener el mismo nivel de calidad, sea cual sea el mercado al que servimos.

Hemos puesto en marcha un sistema de control que consta de varias etapas, empezando por la validación documental, seguida de las pruebas de los proveedores, las pruebas realizadas por nuestros equipos y las inspecciones en fábrica. Este sistema se ajusta periódicamente para garantizar su eficacia a lo largo del tiempo. 

Cuando se trata de una producción a tan gran escala, la proximidad al terreno es esencial. Nuestro trabajo en la sede central ancla los requisitos desde la fase de diseño del producto, y nuestra presencia en las cuencas de producción significa que podemos resolver rápidamente cualquier problema que pueda surgir con nuestros socios industriales. Nuestra presencia física en China e India nos permite establecer y alimentar sólidas asociaciones con nuestros proveedores para mejorar nuestra experiencia industrial. 

La durabilidad de nuestros productos, un estándar de calidad

Hoy en día, nuestros requisitos de calidad son inseparables de nuestros requisitos de sostenibilidad. Por eso hemos creado un puesto dedicado al cumplimiento de la RSC dentro del departamento de calidad, para reforzar la integración de las cuestiones medioambientales y sociales en las normas de nuestros productos. 

Y es en la fase previa, desde el diseño del producto, donde entran en juego los factores clave. La elección de materiales, acabados y procesos determina la robustez futura de un producto. El uso en exteriores, por ejemplo, requiere respuestas técnicas diferentes al uso en interiores. 

Para lograr los mejores resultados posibles, primero realizamos un análisis funcional, luego identificamos los riesgos de fallo, nos centramos en los componentes críticos que hay que reforzar y damos gran importancia a su reparabilidad. Esto nos permite concentrar nuestros esfuerzos donde el impacto sobre la longevidad es más tangible. Estos requisitos guían nuestras decisiones. Nuestra herramienta, The Good Living Score, nos ayuda a combinar el control de los materiales, la comprensión de su impacto y la prolongación de su vida útil.

 

Nuestra ambición es clara: garantizar, en todos nuestros mercados, productos conformes, duraderos y adaptados a los usos reales, con una perspectiva de mejora continua. La calidad es, por tanto, un compromiso central en nuestra visión de la Belleza del Hogar, porque nuestro enfoque concreta a diario nuestra promesa de un interior bello, útil y responsable.