La presencia de plantas en nuestras casas tiene un efecto inmediato: tranquiliza, estructura el espacio y aporta una sensación de frescor. Cuando hace buen tiempo, puede bastar con un balcón o una ventana abierta al exterior. Pero en cuanto llega el frío y la tristeza, el deseo de introducir la naturaleza en casa se hace más acuciante.

Sin embargo, muchas personas han tenido experiencias decepcionantes: plantas frágiles, flores que se marchitan demasiado rápido, mantenimiento exigente. ¿Y si la solución estuviera en otra parte? Asociadas durante mucho tiempo a una imagen de baja calidad, las plantas artificiales han experimentado profundos cambios. Hoy en día, presentan una gran variedad de formas y follaje, y son sorprendentemente realistas.

 

Fabricadas con materiales más sofisticados -tejido, espuma, papel o fibra de vidrio-, no tienen nada que ver con el plástico de antaño. El resultado son plantas decorativas que a menudo se confunden con plantas naturales.

Ventajas claras en el día a día

Las plantas artificiales se adaptan a cualquier interior, incluso a los que tienen menos luz o más calefacción. Permiten atreverse a decorar con plantas sin temer las limitaciones asociadas al riego, la exposición o las ausencias prolongadas.

Otra ventaja es que conservan su aspecto con el paso del tiempo. No se caen las hojas ni se marchitan las flores. También son seguras para niños y mascotas, ya que no hay riesgo de intoxicación. 

Cómo incorporar plantas artificiales a tu decoración

Cualquier habitación puede acoger una planta artificial, siempre que la ambientación esté bien pensada. En un hall de entrada, una composición de cactus o suculentas crea un ambiente cálido y gráfico. En un salón con volúmenes generosos, las plantas grandes -palmeras, ficus o filodendros- refuerzan el efecto selvático y estructuran el espacio.

Mezcle plantas artificiales y naturales para mayor realismo, y juegue con los materiales: madera, fibras vegetales, terracota o adornos minerales. La elección de la maceta es esencial. Discreta o generosa, debe guardar proporción con la planta y estar en consonancia con su estilo decorativo.

La iluminación añade el toque final. Los focos orientados hacia el follaje o los farolillos de bambú realzan los volúmenes y crean una atmósfera natural.

Un interior verde, propicio al bienestar

Muchos estudios demuestran que la presencia de vegetación en los espacios de vida y de trabajo contribuye al bienestar. Los entornos visualmente más verdes favorecen la relajación, la gestión del estrés y el buen humor, sobre todo en las zonas de teletrabajo.

Plantar plantas artificiales en un despacho o una sala de estar contribuye a crear un ambiente más agradable, sin necesidad de mantenimiento, al tiempo que evoca los beneficios visuales y emocionales de la naturaleza.

Mantenimiento rápido y sencillo

El mantenimiento de las plantas artificiales es mínimo. Para quitar el polvo basta con un plumero o una ráfaga de aire frío. Si hay alguna mancha, se puede utilizar una esponja ligeramente humedecida con un poco de agua jabonosa para limpiar las hojas, antes de secarlas suavemente.

Hoy en día, las plantas artificiales ofrecen una solución decorativa que es estéticamente agradable, duradera y libre de estrés. En JJA, las vemos como una forma sencilla de invitar a la naturaleza a su hogar y dar vida a su Home Beauty.

 

 Efectos de las plantas en el entorno vital y la salud humana, INRAE