Potente, vibrante, cálido... el rojo no deja indiferente a nadie. Color de la vida, del fuego y de la pasión, capta la luz y atrae naturalmente la mirada. Si le gustan los interiores vivos, elegantes y con carácter, el rojo es sin duda su color. El color elegido para la temporada navideña, nos encanta por su fuerza expresiva y su capacidad para transformar un espacio corriente en un espacio vivo.

Imprescindible para la decoración navideña

Es difícil imaginar la Navidad sin el color rojo. Está por todas partes: en cintas, velas, bayas e incluso en el abrigo de Papá Noel. Combinado con verde abeto, dorado o blanco, el rojo encarna la calidez y la amabilidad de las fiestas.

Nuestros interiores se engalanarán con este color para las fiestas, en manteles, candelabros, cojines a cuadros y vajillas que podrán guardarse a partir del 1 de enero.er Enero. Pero también es posible jugar con los matices durante todo el año a través del mobiliario. Desde la mesa de centro granate hasta el mueble de TV rojo anaranjado, todas las variaciones evocan la alegría y la generosidad de la estación.

Un color cargado de historia

Presente desde la prehistoria en los pigmentos ocres, el rojo ha sobrevivido a los siglos sin perder nunca su intensidad simbólica. Color del poder en Roma, de lo sagrado en la Edad Media y de la felicidad en Asia, evoca la fuerza, la pasión y la suerte.

Color histórico, el rojo es descrito por Michel Pastoureau en su libro «Rouge, histoire d'une couleur» como el primer color dominado por el hombre: «el color por excelencia ». Este viaje a través del tiempo, las épocas y las civilizaciones le confiere una atemporalidad sin igual.

Una pieza atemporal para adoptar todo el año

Como ves, el rojo no es sólo navideño: es un color que puedes utilizar con elegancia en tu decoración diaria. Un sillón ladrillo, un jarrón carmín o una lámpara rojo burdeos se convierten en piezas fuertes, capaces de dar a tu interior un aspecto distintivo.

Los recordatorios y los toques de rojo también pueden utilizarse aquí y allá: un marco o un cuadro rojos pueden crear un ambiente cálido en cualquier habitación de la casa.

Rojo, el color de las emociones

En psicología del color, el rojo simboliza la vitalidad, la confianza y la pasión. Estimula los sentidos y calienta el ambiente. En un salón, invita a la convivencia; en una cocina, abre el apetito; en un dormitorio, resulta envolvente y sensual.

El rojo es un color universal, reconocible al instante y cargado de emoción: ira, pasión, excitación y amor. Por eso se utiliza en celebraciones como San Valentín, bodas y cumpleaños, en las rosas y los corazones que nos regalamos. 

Encontrar el equilibrio perfecto

Como el rojo es un color potente, funciona de maravilla con tonos naturales como el lino, el beige, la madera clara o los grises suaves, que suavizan su intensidad. En un interior, el rojo se convierte en la nota vibrante que atrae las miradas y genera emociones.

Atrévase y construya su paleta de colores en torno a un elemento fuerte de su interior. El resultado es una armonía refinada, llena de personalidad.