La ropa de cama desempeña un papel mucho más amplio que el de mera ayuda para dormir. Participa plenamente en la atmósfera del dormitorio y contribuye a la identidad del lugar. Una ropa de cama bien elegida viste la cama, estructura el espacio y puede, por sí sola, marcar el tono de un dormitorio. Fundas de almohada, fundas nórdicas, cojines, mantas: cada elemento cuenta para crear un conjunto coherente, agradable a la vista y cómodo para vivir.

Elegir el material adecuado para sus hábitos

El material de su ropa de cama merece especial atención. El algodón orgánico, apreciado por su suavidad y transpirabilidad, ofrece un confort constante durante todo el año. Es perfecto tanto para las noches frescas como para los periodos más cálidos.

Las propiedades naturales del lino son especialmente atractivas. Especialmente agradable en verano, da sensación de frescor y se vuelve más suave con cada lavado, siempre que se elija con cuidado.
El percal, reconocible por su acabado mate y su tacto fresco, es ideal para los durmientes sensibles al calor.
En cuanto al satén, su acabado suave y sedoso proporciona una sensación envolvente, al tiempo que es apreciado por su delicado contacto con la piel y el cabello.

Colores de ropa de cama a juego

Una vez definido el material, surge naturalmente la cuestión de los colores. El objetivo es crear una continuidad visual con el resto del dormitorio. No es necesario imponer un color concreto a todo el conjunto para hacer eco de un color en las paredes o en la decoración. Un camino de cama o unos cojines bastan a menudo para crear un eco sutil.

Los adornos lisos siguen siendo una opción elegante y atemporal. Evocan cierta sobriedad y promueven un ambiente propicio a la relajación. Para evitar un aspecto demasiado uniforme, es buena idea jugar con distintos tonos de un mismo color, alternando tonos más claros y más profundos.

Algunas combinaciones de colores funcionan especialmente bien: el blanco con todos los colores, el negro como contraste, o dúos como el azul y el amarillo, el verde y el amarillo, el rosa y el beige, o el rojo y el amarillo, siempre que se mantenga la perspectiva.

Blanco, un clásico atemporal

La ropa de cama blanca es tan actual hoy como lo fue en el pasado. Luminosa y relajante, amplía visualmente el espacio y se adapta a todos los estilos. También es una base ideal para acentos de color, ya sea en accesorios o textiles complementarios.

Patrones y accesorios: encontrar el equilibrio adecuado

Los estampados pueden aportar personalidad a un dormitorio, sobre todo cuando las paredes son lisas. Lo ideal es elegir un estampado que resalte un color ya presente en la habitación y equilibrarlo con elementos lisos para mantener la armonía.

Los accesorios completan el ambiente: plaids, cojines y colchas añaden relieve y confort. Los cojines, en particular, te permiten variar tamaños, texturas y colores para adaptarlos al ambiente que quieras crear.

Mesillas de noche, cabeceros y muebles altos completan el conjunto. Diseñados a juego con la ropa de cama, refuerzan la identidad del dormitorio y convierten la cama en un auténtico punto focal, atractivo y acogedor.

En JJA, vemos la cama y el dormitorio como refugios cotidianos, diseñados para el bienestar, donde cada detalle contribuye a crear una atmósfera relajante, fiel al espíritu de Home Beauty.

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